Después de pasar en mi vida un evento desafortunado, casi no acostumbro a salir de mi casa caminando, al trabajo me llevan y me recogen, y en el fin de semana me la paso en mi casa encerrada haciendo mis labores y si llego a salir a algún lado igual me llevan y me traen, por lo que he estado muy desconectada de la vida diaria y las rutinas de mi comunidad.
Ayer mi hermana me invito a dar una vuelta al centro del pueblo, caminamos y llegamos al jardín, y como es el día que se pone la plaza pues recorrimos todos los puestos y compramos cosillas , comimos chucherias y fui observando a la gente que me encontraba, algunas eran conocidas y otras ya no tanto ya que a lo mejor los conocí de pequeños y ahora ya no los identifico.
Lo que me llamó mucho la atención es que vi al señor del carrito de los helados y es el mismo de cuando yo iba a la primaria , también estaba en un puesto de dulces la señora que vendia chicharrones, tortas de jamón y jicamas afuera de la primaria donde yo estudié, y sin querer uno se remonta a aquellas épocas y no cabe duda que entra la nostalgia y los buenos recuerdos, también a varias compañeras mias de la escuela, ahora ya convertidas en mamás al igual que yo.
No cabe duda que esa salidita me ayudo bastante y me di cuenta que todavía afuera hay vida y que pase lo que pase este mundo no se detiene, la vida sigue y hay que vivirla.
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lunes, 9 de marzo de 2009
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